Tensión en Haití por lenta distribución de ayuda tras sismo

Crece la tensión en Haití por la lentitud con la que llega la ayuda a las víctimas de un potente terremoto que causó más de 2,100 muertos durante el fin de semana, en un país que luego se vio azotado por la depresión tropical Grace.

La ayuda ha llegado a cuentagotas, pero la distribución de alimentos y la prestación de atención médica urgente a los necesitados es otra cuestión en medio de la pobreza profunda, la inseguridad y la falta de infraestructuras básicas que caracterizaban a Haití antes de las catástrofes consecutivas.

Un importante hospital de la capital, Puerto Príncipe, al que se enviaban los heridos de la zona del terremoto en una península del suroeste, fue cerrado este jueves durante dos días en protesta por el secuestro de dos médicos, entre ellos uno de los pocos cirujanos ortopédicos del país.

La tensión es cada vez más evidente en la zona más afectada por el terremoto del sábado. En el pequeño aeropuerto de la ciudad suroccidental de Les Cayes, la gente se agolpó el miércoles en una valla perimetral mientras se cargaba la ayuda en camiones y la policía disparaba al aire para disolver a una multitud de jóvenes.

Las multitudes enfurecidas también se concentraron en los edificios derrumbados de la ciudad y reclamaron lonas para crear refugios temporales tras las fuertes lluvias registradas durante el paso de Grace.

La Dirección de Protección Civil de Haití elevó a última hora del miércoles el número de muertos por el terremoto a 2.189 y dijo que había 12.268 heridos. Todavía hay decenas de desaparecidos.

El terremoto de magnitud 7.2 destruyó más de 7,000 viviendas y dañó más de 12,000, dejando a unas 30,000 familias sin hogar, indicaron las autoridades. Escuelas, oficinas e iglesias también quedaron destrozadas o sumamente dañadas.

Una de las primeras entregas de comida por parte de las autoridades locales —una veintena de cajas de arroz y paquetes de alimentos previamente medidos y empaquetados— llegó a un campamento en una de las zonas más pobres de Les Cayes, donde la mayoría de las viviendas de un piso de bloques de hormigón y techos de láminas de metal, quedaron dañadas o destruidas por el terremoto del sábado.

Pero el cargamento era evidentemente insuficiente para los cientos de personas que llevan cinco días refugiadas en tiendas de campaña y carpas.

“No es suficiente, pero haremos todo lo que podamos para asegurarnos de que todos reciban al menos algo”, comentó Vladimir Martino, un representante del campamento que se hizo cargo de distribuir la carga.

Gerda Francoise, de 24 años, era una de las decenas de personas que esperaban en el calor sofocante con la esperanza de recibir algo de comida. “No sé lo que voy a recibir, pero necesito algo para llevar a mi carpa”, afirmó. “Tengo un hijo”.

Trabajadores humanitarios internacionales en el lugar dijeron que los hospitales en las zonas más afectadas por el terremoto están prácticamente incapacitados y que eso obliga a que muchos sean trasladados a la capital para recibir tratamiento. Sin embargo, el gobierno dijo que llegar a Puerto Príncipe desde el sudoeste es difícil incluso en condiciones normales debido a las malas carreteras y las pandillas a lo largo de la ruta.

Incluso con una supuesta tregua entre pandillas después del terremoto, el secuestro sigue siendo una amenaza, subrayada por el secuestro de los dos médicos que trabajan en el hospital privado Bernard Mevs en Puerto Príncipe, donde se atendía a unas 50 víctimas del terremoto.

El primer ministro, Ariel Henry, declaró el miércoles que su gobierno trabajará para no “repetir la historia de malas gestiones y coordinación de ayuda”, una referencia al caos posterior al devastador terremoto que remeció al país en 2010, cuando el gobierno fue acusado de no entregar todo el dinero recaudado por donantes a quienes más lo necesitaban.

Entretanto, el Core Group, una coalición de diplomáticos destacados de Estados Unidos y otros países que monitorean la situación en Haití, emitió el miércoles un comunicado en el que declaró que sus integrantes están “comprometidos firmemente a colaborar con las autoridades nacionales y locales a fin de garantizar que las personas y áreas afectadas reciban la asistencia adecuada lo más pronto posible”.