Presidente de la SCJ analiza la Tercera Palabra de Jesús del sermón

El presidente de la Suprema Corte de Justicia (SCJ), Luis Henry Molina, consideró este viernes que la posibilidad del pleno ejercicio de los derechos de la mujer se ve limitada por un modelo de sociedad que alimenta la exclusión y en donde viven el dolor de la violencia y la desvalorización de su trabajo.

Al analizar la Tercera Palabra del Sermón de las Siete Palabras: “Mujer, ahí tienes a tu hijo. Hijo, ahí tienes a tu madre”, manifestó que ese mensaje cobra relevancia hoy día, por la situación en que viven las mujeres en el país y el mundo.

“En el legado de la cruz lo que es injusto para las mujeres es injusto para todos”, manifestó.

En ese sentido, expresó que el Poder Judicial ha impulsado e implementado políticas ancladas en valores de identificación cristiana, por su sentido relacionado con la solidaridad y la consideración de las personas como parte de una sola familia.

“Por eso, en procura de aumentar las condiciones de acceso y en identificación o empatía con el sufrimiento humano, se han habilitado mecanismos para que las víctimas o personas envueltas en procesos no tengan que volver a sufrir largos interrogatorios para recoger la prueba”, fueron sus palabras.

Tercera Palabra: “Mujer, ahí tienes a tu hijo. Hijo, ahí tienes a tu madre”

Con estas palabras Cristo entregó el cuidado de su madre a su discípulo. Con ello resalta la altura de la mujer en la agenda del cristianismo universal.

Con ello nos envía un mensaje que cobra relevancia hoy, conociendo la situación en que viven las mujeres en nuestro país y el mundo. Una agenda por terminar. La posibilidad del pleno ejercicio de sus derechos se ve limitada por un modelo de sociedad que alimenta exclusión y en donde las mujeres viven el dolor de la violencia y la desvalorización de su trabajo.

Es entonces cuando debemos rescatar el valor de estas palabras en las que Jesús le pide a su discípulo expresamente que se comporte con su madre como un hijo. Y a través de él a todos los hombres les pide entregar a las mujeres amor, tal como se ama a una madre.

El mensaje del Evangelio nos lleva a pensar en la hermandad con el prójimo, en la verdad de que estamos hermanados como humanidad y por esto debemos vernos en los demás y hacer del servicio una forma de amor. Pero sobre todo dar a las mujeres el amor que Jesús profesaba. Lo que incluye replantear su lugar en la sociedad y el hogar.

La frase asume a la madre de Jesús, Dios encarnado, como la madre de todos sus hermanos. La mujer que, en amor, Jesús nos convoca a honrar.

El Poder Judicial ha impulsado e implementado políticas ancladas en valores de identificación cristiana, por su sentido relacionado con la solidaridad y la consideración de las personas como parte de una sola familia.

Por eso, en procura de aumentar las condiciones de acceso y en identificación o empatía con el sufrimiento humano, se han habilitado mecanismos para que las víctimas o personas envueltas en procesos no tengan que volver a sufrir largos interrogatorio para recoger la prueba. Se habilitaron centros de entrevista y la posibilidad de tomar estas en todo el territorio. Así como otras políticas que perfilan una opción preferencial por las personas más vulnerables.

Pensar en el servicio público desde la solidaridad es una forma de responder al llamado de humanidad de Jesús. Es posible en la convicción de que todo lo que hacemos tiene una dimensión social y un empuje en su legado de sabiduría: porque todos somos hermanos y hermanas.

En el legado de la cruz lo que es injusto para las mujeres es injusto para todos.