Los talibanes conversan con ex altos dirigentes afganos y Ghani dice querer volver

Responsables talibanes, que se comprometieron a perdonar a sus adversarios, se reunieron este miércoles con el expresidente afgano Hamid Karzai, unas conversaciones que recibieron el apoyo de su sucesor, Ashraf Ghani, que desde Emiratos Árabes Unidos expresó su deseo de regresar a Afganistán.

Pero miles de afganos y de extranjeros siguen intentando salir del país, por miedo, a causa del funesto historial de los insurgentes en materia de derechos humanos cuando gobernaban entre 1996 y 2001.

En tanto, el presidente estadounidense, Joe Biden afirmó el miércoles que algunos soldados podrían permanecer en Afganistán más allá del 31 de agosto (fecha límite para la retirada de las tropas) para evacuar a todos los compatriotas.

Según defendió el mandatario, muy presionado tanto en su país como en el exterior por su gestión de la salida de las fuerzas estadounidenses tras 20 años de guerra, habría sido imposible ejecutar la retirada sin que se produjera una suerte de “caos” en Afganistán.

“La idea de que, de alguna manera, había una forma de haber salido sin que se produjera el caos, no sé cómo eso es posible”, sostuvo Biden durante una entrevista con la cadena ABC News.

Por otro lado, Washington expresó su preocupación al asegurar que los talibanes, que se hicieron con el control del país el pasado fin de semana, están violando su promesa de dar acceso a los afganos al aeropuerto de Kabul, aunque permiten el “paso seguro” de estadounidenses.

Y desde Emiratos Árabes Unidos, el presidente derrocado Ashraf Ghani -que huyó cuando los insurgentes llegaron a la capital- afirmó que apoyaba las negociaciones entre los talibanes y ex altos cargos afganos, y que está negociando para volver a su país.

No obstante, Estados Unidos, para el que “nada” indicaba que las fuerzas afganas colapsarían “en 11 días”, reiteró que Ghani “ya no es una persona importante en Afganistán”.

Los talibanes, que buscan formar un gobierno, “dijeron que perdonarían a todos los antiguos responsables gubernamentales, por lo que no era necesario que nadie abandone el país”, indicó el grupo de vigilancia de sitios islamistas SITE.

Los nuevos gobernantes de Afganistán difundieron imágenes del expresidente Hamid Karzai con Anas Haqqani, uno de los negociadores de su movimiento. Según SITE, también se reunieron con el exvicepresidente Abdulá Abdulá.

El martes, el mulá Abdul Ghani Baradar, cofundador de los talibanes y llamado a formar parte del gobierno, regresó desde Catar y fue recibido por una multitud al aterrizar en Kandahar (sur).

Mientras tanto, la vida empieza a recuperar su pulso en Kabul, pese al miedo. La tranquilidad reinaba el miércoles en la capital afgana, donde la mayoría de oficinas y comercios estaban cerrados por una importante fiesta religiosa.

Muchos afganos continuaban sin embargo congregándose frente a las embajadas, a raíz de los rumores sobre la posibilidad de obtener un visado o el asilo, o en el aeropuerto de la capital.

El martes, los talibanes intentaron tranquilizar a la comunidad internacional durante la primera rueda de prensa que dieron en Kabul tras haber tomado el poder y prometieron obrar en favor de la reconciliación, no vengarse de sus opositores y respetar los derechos de las mujeres.

“Quienes están en la oposición son perdonados totalmente”, aseguró el portavoz talibán Zabihulá Mujahid. “No buscaremos venganza”, afirmó este hombre, que mostró su rostro por primera vez en años, desde que se convirtió en vocero.

Pero su mensaje no tranquilizó a los principales interesados.

“Estoy buscando desesperadamente la forma de irme. Los talibanes odian a quienes han trabajado para otras organizaciones”, decía un trabajador humanitario afgano de 30 años que colaboró con una ONG alemana.

En la ciudad de Jalalabad (este), los talibanes dispararon al aire cuando los habitantes protestaron contra el remplazo de la bandera afgana por la del movimiento extremista, según un medio local.

– Preocupación por las afganas –

Durante su anterior gobierno, los juegos, la música, la fotografía y la televisión estaban prohibidos. A los ladrones se les cortaban las manos, a los asesinos se les ejecutaba en público y los homosexuales eran condenados a muerte.

Este grupo islamista radical impedía también que las niñas fueran a la escuela y que las mujeres trabajaran o salieran sin un acompañante masculino. Quienes eran acusadas de adulterio eran azotadas y lapidadas hasta la muerte.

Mujahid explicó que están “comprometidos con permitir a las mujeres trabajar de acuerdo con los principios del islam”, sin dar más detalles.

Suhail Shaheen, un portavoz del movimiento en Doha, dijo a la cadena británica Sky News que las mujeres no estarán obligadas a usar burka, un velo que cubre cuerpo y rostro y solo deja una rejilla a la altura de los ojos, y que había “diferentes tipos” de velo.

Este miércoles, la Unión Europea (UE) y Estados Unidos y otros 18 países, entre ellos Brasil, Guatemala, Canadá y Australia, se mostraron “profundamente preocupados” por la situación de las mujeres y niñas en Afganistán.

“Estamos especialmente preocupados por el impacto del conflicto en mujeres y niñas. La educación es un derecho humano fundamental y es indispensable el ejercicio de otros derechos humanos”, abundó la Unesco.

– Advertencias –

Al presentarse como más moderados, los talibanes parecen recibir una acogida internacional menos hostil que hace dos décadas, cuando solo tres países (Pakistán, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita) reconocieron su régimen.

Ningún país ha dado ese paso todavía.

China se dijo dispuesta a mantener “relaciones amistosas” y Rusia consideró que las garantías iniciales dadas por el movimiento son una “señal positiva”.

Irán dijo que está dispuesto a trabajar con Rusia y China por la paz en el país vecino. Turquía también saludó los “mensajes positivos”.

Las naciones occidentales se muestran más reticentes.

Estados Unidos aseguró que podrían reconocer a un gobierno talibán “si preserva los derechos fundamentales de su pueblo”, especialmente de las mujeres.

La Unión Europea (UE) “debe hablar” con los talibanes porque “han ganado la guerra”, reconoció el jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell.

Una reunión extraordinaria de cancilleres de la OTAN tendrá lugar el viernes consagrada a “mantener una estrecha coordinación y debatir de un enfoque común sobre Afganistán”.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) anunció por su parte que suspenderá los fondos para Afganistán por la incertidumbre, mientras que la Organización Mundial de la Salud (OMS) pidió que se mantenga la ayuda humanitaria.