Google en 23 años se ha convertido en unas de las más importantes empresas del mundo

Un día como hoy, pero hace 23 años, Larry Page y Sergey Brin, dos estudiantes de posgrado de ciencias de la computación de la Universidad de Stanford, estrenaron un motor de búsqueda concebido dos años antes y que, actualmente, es la página web más visitada del mundo.

Previo al nombre de Google, los estudiantes llamaron a su proyecto Backrub en 1996. El cambio surgió un año después, cuando Page y Sergey se inspiraron en el término “gúgol” que hace alusión al número 10 elevado a la potencia de 100. El término hacía referencia al objetivo de los dos jóvenes de ordenar la gran cantidad de datos existentes en la web.

Más de dos décadas más tarde el proyecto se convirtió en un gigante tecnológico, en donde cada segundo se registran más de seis mil millones de búsquedas diariamente y con el 92% de todo el tráfico de búsquedas en equipos móviles.

Además del servicio de búsqueda, Google ha expandido su dominio en la internet con plataformas como Gmail, Google Maps o Youtube.

Sin embargo, en este aniversario Google ha tenido que enfrentarse en los tribunales a la Comisión Europea por una multa de más de 4,300 millones de euros que Bruselas impuso a la compañía hace tres años por considerar que firmó contratos ilegales con los fabricantes de dispositivos Android para fortalecer el dominio de su motor de búsqueda.

Según la Comisión, la compañía captó el cambio de hábitos de los consumidores a principios del siglo XXI, observando como el flujo de internet empezó a virar desde los ordenadores portátiles a los teléfonos móviles y en 2005 compró el sistema operativo Android.

Desde entonces, ha seguido desarrollando el software y según los datos de la Comisión, el 80 % de los teléfonos móviles y las tabletas que se vendieron en 2018 en el Espacio Económico Europeo funcionaban con Android.

Android es un sistema operativo de código abierto y cada vez que el gigante tecnológico desarrolla una nueva versión lo pone a disposición de los fabricantes de dispositivos móviles y de los operadores de redes. El software no contiene ninguna aplicación preinstalada y los fabricantes deciden con qué apps quieren vender los terminales.

Google alega que la mayoría los ofrecen con su Play Store para llegar a más clientes y a cambio de cederles la licencia gratuitamente, les obliga a instalar Google Search y Google Chrome para obtener un rédito económico por el desarrollo de un software libre.