EE.UU. administra 100 millones de dosis de vacunas, pero no quiere compartirlas

Estados Unidos alcanzó este viernes un hito al superar los 100 millones de dosis de vacunas contra la COVID-19 administradas, más que ningún otro país del mundo en términos absolutos, mientras rechaza las peticiones de otros Gobiernos para que las comparta.

Según datos de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, en inglés), a fecha de este viernes EE.UU. ha administrado un total de 101,128,005 dosis.

Esto supone que 35,000,159 estadounidenses están completamente vacunados, o lo que es lo mismo el 10.5 % de la población. Además, un total de 65,965,305 estadounidenses han recibido al menos una dosis de algunos de los sueros contra la COVID-19 aprobados.

Actualmente en el país, que comenzó la campaña de inmunización el pasado 14 de diciembre, hay tres vacunas con autorización para uso de emergencia: las de Pfizer, Moderna y Johnson&Johnson, de las que las dos primeras requieren de dos tomas separadas por varias semanas, mientras que la tercera es monodosis.

El 4 de julio, “independencia del virus”

Biden ordenó ayer jueves a los estados del país que garanticen que todos los adultos puedan pedir cita para vacunarse cuando llegue mayo, con el objetivo de que EE.UU. empiece a marcar su “independencia del virus” para el festivo del 4 de julio.

El hito de este viernes no implica que se haya cumplido todavía la promesa del presidente de que en sus 100 primeros días en el poder se administrarán 100 millones de dosis de la vacuna.

Desde que Biden llegó a la Casa Blanca el pasado 20 de enero se han suministrado más de 81.6 millones de dosis, de acuerdo a un contador elaborado por la cadena NBC News.

Pese a la aceleración de la campaña de vacunación, el Gobierno estadounidense afirmó hoy que está rechazando las solicitudes de otros países para compartir las vacunas contra la COVID-19.

“Todavía hay 1,400 personas que mueren en este país a diario, y debemos centrarnos en abordar eso. En este momento, ha habido peticiones de todo el mundo, por supuesto, de varios países que han solicitado dosis de EE.UU. y no las hemos proporcionado a nadie. Esto no es sobre Europa, es sobre nuestro foco y nuestra prioridad”, dijo la portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, en su rueda de prensa diaria.

EE.UU. no quiere compartir las vacunas

Psaki fue preguntada sobre el motivo por el que EE.UU. mantiene almacenadas decenas de millones de dosis de la vacuna de AstraZeneca, cuando todavía no ha sido autorizada por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, en inglés), el regulador estadounidense encargado de dar luz verde a los sueros contra la COVID-19, aunque sí lo ha sido por otros países.

La situación ha causado inquietud en lugares donde están teniendo dificultades para lograr vacunas suficientes para su población, especialmente en la Unión Europea (UE).

A ese respecto, la portavoz indicó que EE.UU. quiere asegurarse de que tiene “la máxima flexibilidad” a la hora de distribuir las vacunas.

“Queremos garantizar que tenemos la máxima flexibilidad, que estamos sobreabastecidos y preparados, y que tenemos la capacidad e proporcionar vacunas -cualesquiera que sean las más efectivas- al público estadounidense”, aseguró.

Aun así señaló que, mientras que compañías estadounidenses, como Pfizer, Moderna y Johnson&Johnson, están obligadas por contrato a entregar sus dosis al Gobierno de EE.UU., son libres de tener acuerdos con otros países.

En respuesta a otra cuestión sobre si Biden siente la obligación moral de repartir vacunas a otros lugares, la portavoz afirmó que está centrado en sacar a EE.UU. de la crisis sanitaria.

“Quiere tener, como líder de este país, la máxima flexibilidad”, destacó Psaki, quien agregó que al mismo tiempo Washington desea ser “colaborador y cooperador” con la comunidad internacional.

Biden quiere vender sus logros

En paralelo a la aceleración de la campaña de vacunación en EE.UU., Biden se ha embarcado en un ejercicio de “marketing” de su gestión de la pandemia, y este viernes participó en un acto en la rosaleda de la mansión presidencial para celebrar la aprobación esta semana del plan de estímulo para paliar los efectos de la crisis sanitaria en la economía.

Flanqueado por la vicepresidenta, Kamala Harris, y los líderes demócratas del Congreso, Nancy Pelosi y Chuck Schumer, el mandatario quiso transmitir a los estadounidenses el mensaje de que la ayuda ya está aquí.

“Cuando (la primera dama) Jill y yo nos trasladamos a este edificio magnífico detrás de ustedes, prometí al pueblo estadounidense -supongo que esta ya es una frase usada en exceso- que la ayuda estaba en camino, pero hoy, con el Plan de Rescate Estadounidense (como se conoce el paquete de estímulo), que firmé como ley, la he cumplido”, recordó Biden.

“Por primera vez en mucho tiempo -siguió-, esta ley pone a los trabajadores de esta nación, primero. No es una hipérbole, es un hecho”.

Pese a sus esfuerzos por infundir esperanza y optimismo a los ciudadanos, el presidente advirtió de que la pandemia aún no ha acabado: “No lo hemos finalizado, las condiciones pueden cambiar, los científicos han avisado de nuevas mutaciones del virus”, remarcó.

EE.UU. es la nación del mundo más impactada por la COVID-19, con más de 29 millones de contagios y más de 531,000 fallecidos, según los datos de la Universidad Johns Hopkins.