Devers carga a Boston y exige espacio con el bate

En un bajo perfil que se disfruta, de escasa presencia en la única red social que usa (Instagram), pero como un azote en el home plate que no deja a nadie ajeno y apegado a una rigurosa dieta que le permite controlar el peso, Rafael Devers tiene a una ciudad tan emblemática como Boston a sus pies.

Al finalizar el penúltimo mes de la serie regular, el samanense es noveno en salario de la plantilla (US$4,5 millones), pero carga con gran parte del peso ofensivo del histórico club como líder en jonrones (32), carreras remolcadas (96), anotadas (82), dobles (34), boletos (52), total de bases (263), slugging (.551), OPS (.901) y OPS+ (136). Lo hace con unos promedios de .275/.349/.551 y 3.6 victorias sobre jugador reemplazo (bWAR en la versión de Baseball-Reference).

El jueves se convirtió en apenas el segundo jugador de la franquicia menor de 25 años con dos temporadas de 30 cuadrangulares (el otro es Ted Williams) y desde 2019 solo las 257 impulsadas de José Abreu (White Sox) superan las 250 suyas en todo el béisbol.

A la sombra de fenómenos precoces como Fernando Tatis Jr., Juan Soto, Vladimir Guerrero Jr., Devers construye un expediente tan interesante que su agente y la directiva de Nueva Inglaterra no se ponen de acuerdo en una extensión contractual, unas negociaciones que comenzaron en 2019. Tras 2023 será agente libre.

A los 24 años, Devers acumula ya 106 vuelacercas y 350 vueltas producidas con una línea ofensiva de .278/.336/.511 y 10.8 bWAR.

Cuando Adrian Beltré agotó su temporada/edad 24 años tuvo una línea de .262/.320/.428 con 99 HR, 389 CE y 13.8 bWAR, en tanto que Aramis Ramírez acumuló una de .259/.308/.432 con 64 HR, 249 CE y 0 bWAR. Solo Manny Machado aparece con números más impresionantes entre los antesalistas con pasaporte dominicano: .279/.329/.476 con 138 HR, 406 CE y 28.3 bWAR.

Su valor en Boston

En diciembre de 2016, cuando el entonces gerente de los Red Sox, Dave Dombrowski, diseñaba el equipo que saldría campeón en 2018, preguntó a los White Sox por el zurdo Chris Sale y desde Chicago pidieron al cubano Yoán Moncada, que era el tercer prospecto más cotizado por Baseball America, solo detrás de Corey Seaguer y Byron Buxton.

Boston cedió a un jugador de cinco herramientas como Moncada apostando a que Devers llenara ese hueco y el negocio a resultado. Mucho más cuando se pone en balanza que el quisqueyano le costó una fracción (US$1,5 millones en 2013) del pago por el cubano (US$65 millones cuando se incluye la penalidad por exceder el límite asignado).

Moncada muestra una línea de .261/.345/.437 con 67 cuadrangulares y 241 remolcadas y 11.9 WAR. Ese 2016, Devers anclaba en la casilla 24 en el ranking de BA.

Tras ganar la Serie Mundial en 2018, queda fuera de los playoffs, destaparse el escándalo de robo de señas y perder la apuesta por retener a Mookie Betts, el relanzamiento de los Medias Rojas pasó por retener a talentos como Devers y Xander Bogaerts, a quien le había extendido el contrato en marzo de 2019.

Los resultados han llegado antes de lo previsto con el regreso de Alex Cora al banco, Boston tiene opciones de volver a los playoffs y, de volver a discutir su sueldo en arbitraje para 2022, Devers puede triplicar lo que gana esta campaña.

El guante de Devers, si bien ha mejorado, sigue como tarea pendiente. Realiza -10 outs por encima del jugador promedio de la posición, penúltimo entre los 45 que ranquea Baseball Savant, mientras que FanGraphs presenta que le ha costado seis vueltas a la defensa.

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