Abonados dejarían el Quisqueya casi sin boletas para venta diaria

El ministro de Salud Pública advierte de un potencial rebrote del COVID-19 en octubre con la apertura de las escuelas y la UASD impartirá el semestre de forma semipresencial.

A esta fecha, en la Lidom se vislumbra disputar los partidos con un máximo del 60% de la capacidad de los estadios.

Con ese límite de butacas y pendiente a la evolución de la pandemia, los equipos venden abonos para el torneo otoño-invernal que arranca el 27 de octubre, una medida que puede dejar poco espacio para los fanáticos que compran boletas individuales. Al menos en los 20 que el Licey jugará de local en el Quisqueya.

Los azules se muestran sorprendidos con la acogida de los abonados tradicionales y cifran hasta en dos tercios de los que acostumbran aprovechar el descuento de agosto (10%).

“Para lo que entendíamos va bastante bien. Pensamos que iban a estar más lentas las ventas, pero no, realmente los tradicionales, un 70% de los que vienen para esta fecha han venido”, dijo Hans Brache, encargado de boletería de los añiles.

Los felinos también recaban en su base de datos la información de la vacuna entre quienes adquieren sus paquetes por adelantado para diseñar políticas frente al virus.

“Quedarían pocas ventas para las boletas diarias, eso es si no cambia ese porcentaje”, dice Brache. “Si ese 60% lo cumplimos solamente con abonados cerramos el tema de las boletas por el año”.

El Quisqueya tiene 11,350 butacas de las cuales 2,711 son palcos A, otros 2,571 son AA, hay 1,577 Preferencias y 1,360 palcos AA Ampliación. Los otros 3,015 están en las graderías.

Un 60% del aforo son 6,810 asientos, pero el caso del Licey vislumbra vender todo cuanto sea posible del Grand Stand y ofrecer butacas separadas en preferencias y graderías, donde hay menos abonos.

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