A 91 años de San Zenón, el ciclón que halló desprevenida a la ciudad de Santo Domingo

En los últimos 100 años, decenas de fenómenos, entre tormentas tropicales y huracanes, han castigado a la República Dominicana y al Caribe, pero solo unos pocos permanecen indelebles en la memoria de los dominicanos.

Y, precisamente un día como hoy, hace 91 años, la ciudad de Santo Domingo fue impactada por San Zenón, el potente ciclón de categoría 4 que causó más del tres mil fallecidos, hirió al doble de esa cantidad, destruyó más de 10 mil casas y dejó pérdidas de más RD$25 millones, según los registros históricos.

Solo habían transcurrido dos semanas de que Rafael Leonidas Trujillo Molina había empezado su era dictatorial, cuando pasado el mediodía del miércoles 3 de septiembre de 1930, los capitalinos sintieron la furia de San Zenón, cuyos vientos de 240 kilómetros por hora arrasaron a los vulnerables sectores de Villa Francisca, Ciudad Nueva y Gascue, levantados en madera, techo y zinc fuera de las murallas de la Zona Colonial.

Hasta ese momento, el ciclón de Lilís, en 1894, era el fenómeno que la población tenía conocimiento. El poco acceso a la información, más la débil estructura de las viviendas, fue la conjugación perfecta para el castigo del ciclón.

Un informe de Antonio Cocco Quezada, exdirector de la Oficina Nacional de Meteorología (Onamet), indica que hubo datos confusos previo a su llegada. Por ejemplo, se indicaba que el ciclón tocaría tierra en Jamaica y Puerto Rico, Estados Unidos y Cuba emitían boletines que se contradecían entre sí.

La Oficina de Meteorología de Santo Domingo había informado que el huracán pasaba a más de 100 kilómetros al sur de la isla, y en ese sentido, Aduana, los bomberos y la Policía emitieron algunos avisos y sonaron las alarmas, pero la población omitió el llamado.

“A las 2 de la tarde, el ciclón estaba en todo su apogeo, a las 3 y 20 minutos, cesó bruscamente la violencia del viento, la ciudad quedaba dentro del ojo del huracán, las nubes se despejaban y aparecía el azul del cielo, la destrucción era generalizada y las personas muertas aparecían por todas partes. A las tres y 50 minutos de la tarde, regresó la violencia de los vientos y las lluvias del lado opuesto, o sea, del sur- suroeste, y fueron atrapadas nuevamente las personas curiosas que salieron a ver el desastre durante el período de calma…”, indica el informe del 10 páginas de Cocco Quezada.

El algunos puntos se acumularon entre seis y 20 pulgadas de lluvia, según el meteorólogo.

Rápida acción de Trujillo

Al día siguiente todo era una hecatombe, pero Trujillo reaccionó de inmediato y declaró estado de emergencia y dio respuestas. Los presos fueron usados para enterrar los cadáveres, la Cruz Roja montó un hospital temporal, se instalaron cocinas para brindar alimentos, los guardias empezaron a limpiar la ciudad y se canalizó la ayuda internacional.

Frank Moya Pons, en su libro El ciclón San Zenón y la “Patria Nueva”, narra que Trujillo hizo del fenómeno un “reto y una oportunidad y asumió ambas con energía”. El Congreso le otorgó poderes y declaró una ley marcial para facilitar y agilizar la reconstrucción de la ciudad.

“Mi gobierno está resueltamente dispuesto a redimir cuantos esfuerzos estén a su alcance en el sentido de obtener los recursos económicos que fueren menester para contribuir, en la medida más amplia y eficaz, a la reconstrucción de esta noble ciudad de Santo Domingo de Guzmán”, pronunció Trujillo ante Ellicot Wadsworth, enviado especial del presidente estadounidense Herbert Hoover para ayudar al país, señala Moya Pons.

Los historiadores coinciden que el ciclón San Zenón fue la punta de lanza para Trujillo venderse como un “mesías” y así afianzarse en el poder más allá, hasta su muerte en 1961.

El nombre de San Zenón

San Zenón fue bautizado con ese nombre porque el huracán subió de categoría el 2 de septiembre, día que en que el catolicismo celebra el día de san Zenón de Nicomedia, un mártir del siglo IV, víctima del emperador Juliano el Apóstata.