El padre Joel Villafaña proclamó desde la Catedral Primada de América que la Iglesia católica no puede “abandonar al pueblo” para limitarse solo al templo y a la liturgia, y no opinar. Y eso fue lo que hizo este Viernes Santo, cuando un grupo de siete sacerdotes leyó un Sermón de las Siete Palabras cargado de críticas reflexivas que alcanzaron hasta a los jóvenes que suben contenido a TikTok y a los medios de comunicación.

“Es cierto que la juventud, a quien se le acusa de ser una juventud de cristal, debe demostrar que sabe y que puede hacer algo más que tener un celular y subir videos a TikTok”, dijo Villafaña cuando reflexionaba durante la lectura de la cuarta palabra sobre los jóvenes que estudian, pero no encuentran oportunidades porque se les exige una experiencia que no tienen.

Frente a una reducida audiencia presencial, más otra indeterminada que miraba por televisión e internet, uno a uno los sacerdotes leyeron durante dos horas el tradicional mensaje de la Iglesia católica para el viernes de la Semana Santa, que, mediante bloques de lecturas, analiza y trae a la actualidad las últimas palabras de Jesús durante su crucifixión.

El primero en hacerlo fue el padre Pelagio Antonio Taveras. Desde el púlpito, leyó una serie de críticas sobre el papel de los funcionarios, el aborto, la destrucción del medioambiente, el afán por las riquezas, el caos en el transporte, el endeudamiento público, el desempleo, la inseguridad ciudadana, las letras de las canciones…

“Padre, perdónales, pero ellos sí saben lo que hacen”, repetía el sacerdote.

Entre esos perdones, citó: “Cuando quieren quitarnos los valores que han sostenido la sociedad, como es la familia, el matrimonio y la fe cristiana, respondiendo a una malsana colonización ideológica”.

Pero también el ofrecimiento de “servicios de pésima calidad en oficinas públicas, hospitales, escuela, transporte”; la bucrocracia excesiva en los trámites para los ciudadanos”; y cuando los funcionarios laboran cuatro años, pero “se ponen pensiones escandalosas”, mientras el obrero de bajo salario labora 30 años “y le ponen una miseria”.

El padre Tomás García, quien leyó la segunda palabra, llamó a los dominicanos a seguir el ejemplo de Jesús, yendo donde el más necesitado y tendiéndoles la mano, para llevar la presencia del “Hijo de Dios”, “misericordioso y rico de amor”.

Pero también cuestionó que la República Dominicana, considerada como “el paraíso del Caribe” y con gente hospitalaria, se haya alejado de estas características por el egoísmo, la desigualdad, la corrupción, el machismo, el tráfico de drogas y otros males.

En la tercera palabra, el sacerdote Lucas Burato criticó al hombre moderno. “Si Dios dice: familia, como una unión entre un solo hombre y una sola mujer; si dice: perdón y reconciliación; si dice: amen los hijos; si dice: complementariedad en la diversidad, comunión o comunidad de personas distintas; el hombre moderno dice, de frente a las dificultades familiares: divorcio, separación o incompatibilidad; dice frente a la natalidad: primero carrera, bienes y luego hijos; dice: género como una construcción mía…”.

Y Villafaña, en su cuarta palabra, además reflexionó en el apoyo de la Iglesia a los policías decentes. Exhortó que, aunque se cuestione a la Policía por varios de sus agentes haber matado a tiros la noche del pasado martes a los esposos Elisa Muñoz y Joel Díaz por “confusión”, también se valore a aquellos uniformados que “pasan crujía” cumpliendo su deber.

“Se nos olvidan, por ejemplo, nuestros policías, al menos los que hacen sus trabajos, los que pasan tantas crujías, cuando se supone que deberían ser pagados y tratados como héroes por arriesgar sus vidas”, dijo.

Libertad religiosa

La Iglesia católica también incluyó en el Sermón de las Siete Palabras los ataques hacia la fe cristiana.

“Quienes profesamos la fe sentimos hoy la embestida febril de formas insólitas de agresividad, de insultos, maltratos, descalificaciones, latigazos verbales, con el fin de manipular nuestra conciencia para obligarnos a que pensemos como ellos”, dijo el padre Apolinar Castillo al leer la quinta palabra.

“No podemos reaccionar con fanatismos, porque es fruto de un impulso que lleva a destruir a otros, ni formar parte de redes de violencia verbal a través de internet y de los diversos foros o espacios para el intercambio digital”, agregó.

Expresó que, si las corrientes sociales que los atacan recurren al odio, abandonando toda ética y respeto por la fama ajena, los feligreses no deben olvidar “que con Jesús no fue distinto”.

Las últimas palabras

El padre Victoriano de la Cruz dio una pincelada sobre la campaña a favor de las tres causales por las que no se debería penalizar el aborto por ley.

“Si no existieran mujeres dispuestas a abortar, no estaríamos discutiendo en este momento sobre la bondad o la maldad de las tres causales”, dijo.

Y, cuando se acercaban las 3 de la tarde, el padre Arcenio Ferreira Rosario culminó leyendo la séptima palabra, en la que hizo una denuncia relativa a los medios de comunicación.

“Desde hace varios años en la República Dominicana se ha estado desarrollando un ejercicio inmoral, antiético y sumamente dañino para la sociedad a través de algunos medios de comunicación, con un mismo sector o grupo de ‘comunicadores o periodistas’; un chantaje y extorsión mediática”, dijo.

Aseguró que la práctica “consiste en ubicar a funcionarios públicos, empresarios y personas, investigar los negocios que puedan estar desarrollando y generarles informaciones, en su mayoría falsas o tergiversadas, para poder llamar la atención, y luego enviarles un emisario a solicitar una alta suma de dinero para dejar de seguir atacándolos”.

“El próximo lunes 5 de abril es el Día Nacional del Periodista en República Dominicana, y este tipo de situaciones intentan empañar el verdadero espíritu de esta profesión tan importante para la democracia de un país, que es comunicar la verdad de la información ofrecida”, apuntó.

Ferreira cerró el Sermón de las Siete Palabras con una oración.