El mundo poco a poco vuelve a una nueva normalidad dictada por los protocolos básicos que permitan la convivencia y eviten el contagio del COVID-19, un monstruo que nos robó la paz que ignorábamos que teníamos.

Las cosas han cambiado desde principios de 2020. El mundo que por meses parecía paralizado y lleno de miedo e incertidumbre, está volviendo a ser más como era antes; las necesidades humanas no han podido sucumbir ante el miedo por más tiempo y las personas están ahora más dispuestas a enfrentar al enemigo desde el exterior, armados más que con gel y mascarilla, con coraje, determinación y necesidad de vivir.

Los sectores de la sociedad en el mundo y en nuestro país se han encaminado a buscar ideas y soluciones para sobrevivir en estos tiempos, adecuando sus sistemas y su forma de trabajo a la nueva realidad.

El sector educación no ha sido la excepción y en nuestro país a nivel público y privado les ha tocado adaptarse a un sistema demandante y en el que hacen falta además del conocimiento, herramientas básicas para un buen desempeño y aprovechamiento del estudiantado.

La situación a la que la pandemia ha llevado al sector ha dejado al descubierto las deficiencias y carencias del sistema educativo nacional a nivel público, sobre todo; maestros sin formación adecuada para adaptarse a esta nueva necesidad, o centros desprovistos de los equipos tecnológicos y conexión a internet, todos ellos fundamentales en el nuevo método de enseñanza. Los estudiantes muchos de los cuales por falta de recursos no tienen el acceso a computadoras, tabletas o teléfonos inteligentes, son víctimas de la desmotivación y la frustración que trae como consecuencia el abandono de los estudios.

El Consejo Nacional de Educación (CNE) aprobó que en este periodo escolar se inicie el retorno a clases gradual, voluntario y bajo consentimiento familiar a la presencialidad en las escuelas y posteriormente emitió un protocolo.

Al respecto, Neidy Núñez, maestra y directora del Centro Educativo Maestros Núñez, se muestra de acuerdo con la semi-presencialidad, en los centros privados; modificando los horarios, las rutinas, siendo cautelosos y siempre respetando el protocolo. A nivel del sector público entiende que hay deficiencias en cuanto a las medidas de higiene y la sobre población en muchos de las escuelas, por lo que considera que aún no están preparados para dar ese paso.

Según su experiencia la docencia a distancia ha provocado que muchos de los niños estén distraídos, problemas en la motricidad fina, falta de habito de estudio, desinterés, además de que muchos niños están siendo víctima de maltrato porque los padres no saben manejar las situaciones que pueden presentarse en el día a día.

Ruth Ureña, madre de tres niños, considera que se hace necesario la vuelta a clases al menos un par de días a la semana, con el objetivo de reforzar materias básicas como español y matemáticas que son en las que los estudiantes necesitan más ayuda y porque constantemente hay problemas de conexión a internet, cortes de energía o fallas en los dispositivos, lo que se traduce en falta de concentración e incumplimiento de asignaciones.

La maestra Nikaury Muñoz, reconoce que la experiencia de las clases virtuales ha sido una experiencia motivadora para aprovechar los recursos tecnológicos con los que cuentan y enriquecedora porque les ha permitido aprender un método nuevo de enseñanza, con sus matices negativos ya que la falta de experiencia en la utilización de los dispositivos y las fallas en la conectividad ha hecho el trabajo muy difícil. Entiende que es importante que los maestros empleen nuevas estrategias para captar la atención y el interés de los estudiantes.

Otros, por el contrario, se muestran renuentes a la reapertura de las aulas hasta tanto no haya un número importante de la población vacunada, ya que consideran que muchos de los centros educativos públicos y privados, salvo contadas excepciones pueden cumplir con las medidas básicas del protocolo, como son la higiene y el distanciamiento.

Tal es el caso de María González, médico y madre de dos niños que reconoce que no es el momento de enviar sus hijos a clases y prefiere esperar a que se den las condiciones ideales para el regreso porque, aunque los niños rara vez presentan síntomas graves de la enfermedad si pueden ser portadores y propagadores de esta y entiende que principalmente a los niños más pequeños se les hace difícil someterse al uso constante de las mascarillas, el lavado de manos y el distanciamiento social.

Las opiniones, aunque divididas tiene razonamientos que las respaldan, porque si bien es cierto que la población infantil no es la más afectada por el virus, si puede propagarlo, vacunar a los maestros y adecuar los centros a nivel nacional con todo lo necesario para la apertura es una necesidad y una obligación y así evitar que volver a números peligrosos de infectados.

Los niños, los más afectados y sobre los que recaen cualquiera de las decisiones, se muestran esperanzados en retomar los días de escuela, dejar atrás las frustraciones que les ha dejado la educación a distancia volver a tener un poco de la diversión y la normalidad que dejaron en las aulas.

Urge por la tranquilidad de las familias buscar la manera de ofrecer a los estudiantes la manera de que puedan avanzar sin tropiezos en su aprendizaje, y pensar también en los docentes que están llevando una carga muy pesada, que se les ha duplicado el trabajo, lo que ha degenerado en el agotamiento físico y mental de muchos.