Las matanzas indiscriminadas a gran escala no son asuntos exclusivos de la historia moderna, ni siquiera de la historia escrita, según un grupo de antropólogos que encontró el sitio de una masacre ocurrida hace 6.200 años en lo que hoy es Croacia.

Un equipo científico encabezado por Mario Novak, del Instituto de Investigación Antropológica de Croacia, Ron Pinhasi de la Universidad de Viena (Austria), y David Reich, de la Escuela de Medicina de Harvard (EE.UU.) difundió sus conclusiones en Public Library of Sciences (PLoS),

La matanza de 41 individuos en Potocan, en lo que es ahora el municipio de Ðulovac, en el condado de Bjelovar-Bilogora, descrita en este estudio es uno de los análisis genéticos a mayor escala realizados sobre una masacre hasta la fecha, y muestra una instancia de matanza indiscriminada masiva.

Hasta ahora los estudios antropológicos y genéticos de matanzas prehistóricas han señalado casos en los cuales las víctimas fueron ultimadas en batallas, en rituales religiosos, o en conflictos entre familias específicas, o migrantes recientes.

En Potocan, los investigadores recogieron datos genéticos de los huesos de 38 de los individuos hallados en una tumba colectiva, y el análisis con radiocarbono indicó que datan de unos 4.200 años antes de Cristo y pertenecen a la cultura Lasinja, en la era del cobre del neolítico medio.

La escena de la matanza es lúgubre: los cuerpos de hombres, mujeres y niños arrojados en una fosa y cubiertos con tierra. Los cráneos muestran que fueron ultimados con golpes en la nuca con armas desconocidas.

Los científicos determinaron que el grupo incluyó 21 hombres y 20 mujeres, con edades que van desde los dos a los 50 años. El análisis genético mostró que si bien algunos de esos individuos tenían vínculos de parentesco el 70 % de ellos no pertenecían a la misma familia.

Otro estudio de los restos, encabezado por Sarah McClure, profesora de antropología en la Universidad de California, determinó que las víctimas habían sufrido carencias nutritivas en los años previos a su muerte.

La investigación de McClure, publicada en International Journal of Osteoarchaeology, indica que puede haber habido un periodo de malas cosechas u otras escaseces de alimentos porque los restos de varios de los niños, con edades de cinco a 10 años, muestran señales de escorbuto.

El equipo de Novak indica que se trataba de una población pastoral y que los individuos hallados en la tumba compartían un ancestro homogéneo, predominantemente neolítico de Anatolia, con un 9 % de ancestro entre los cazadores y recolectores del oeste de Europa.

Estos investigadores arribaron a conclusiones similares a las de McLure en el sentido de que una posible razón para la matanza haya sido una combinación de condiciones climáticas adversas y un incremento significativo en la población. EFE