Escalar a puestos de poder y decisión es una tarea difícil, sobre todo para las mujeres. Sin embargo, se puede llegar, como lo han demostrado las magistradas Nancy Salcedo y Vanessa Acosta, quienes, a pesar de los sacrificios, hoy desempeñan importantes roles como juezas de la Suprema Corte de Justicia (SCJ).

Ambas magistradas reconocen que el papel de ser juez o jueza es una función demandante, pero la han asumido convencidas de que es su vocación y una forma de servir a la sociedad.

Estas juezas conversaron con Diario Libre sobre su trayectoria profesional y cómo han logrado el equilibrio para disfrutar de su rol como juezas, sin descuidar a sus familias, pues también son madres, hijas, amigas, esposas…

La magistrada Nancy Salcedo

La magistrada Nancy Salcedo es santiaguera. Su trayectoria en la carrera judicial se inició en el año 1985, asumiendo como jueza de Juzgado de Paz, luego escaló hasta jueza de Primera Instancia y jueza presidenta de la Corte de Trabajo de Santiago, hasta ocupar el cargo de jueza en la Suprema Corte de Justicia, en funciones de consejera del Poder Judicial.

Tiene 36 años de carrera judicial, la cual ha tenido que desarrollar en equilibrio con su vida personal. Es madre de un único hijo, que se inclinó por el mundo de la administración y los números. La magistrada Salcedo lo atribuye a que desde niño, su hijo veía los afanes en la vida de un juez y, por eso, desde pequeño decía que se formaría en otra carrera diferente a la de las leyes.

“Yo soy de Santiago, y Puerto Plata me queda relativamente cerca. Yo llegué a irme un viernes a la playa con un expediente porque el lunes debía dar un fallo. Mi hijo veía eso y me llamaba a la atención; ¡pero venga acá, mami, usted no va a descansar. Eso es malo!”, recuerda la magistrada Salcedo.

Relata que en unas vacaciones, cuando su hijo era adolescente, este le pidió que se fueran a un resort en Puerto Plata, pero ella le dijo que no podían, debido a que estaba llevando un caso en el que ese hotel era parte.

“Eso fue un dolor que le dio a mi hijo. Le expliqué entonces lo que era la imparcialidad, la independencia, y la imagen del Poder Judicial. Porque uno en la trayectoria, le va enseñando a los hijos los principios éticos que nos rigen como funcionarios públicos. Él con 12 o 13 años, lo entendió”, comentó la jueza y manifestó agradecimiento a su familia, en especial a su madre, por ayudarla a cuidar de su hijo cuando tenía que salir a trabajar.

Jueza Vanessa Acosta Peralta

Otro ejemplo de mujer empoderada es la jueza Vanessa Elizabeth Acosta Peralta. Ingresó a la justicia como abogada ayudante de un Juzgado de Instrucción en 1999; luego en 2000 fue jueza suplente de un Juzgado de Paz del Distrito Nacional y en el año 2002 participó en el concurso público de oposición para ser juez de Paz y ganó. Asumió la posición en el 2003.

Siguió adelante y pasó a ocupar el cargo de jueza en el Segundo Juzgado de la Instrucción del Distrito Nacional; Segunda Sala del Juzgado de Trabajo del Distrito Nacional; Primera Sala de la Corte de Trabajo del Distrito Nacional y Primera Sala del Tribunal Superior Administrativo. En la actualidad, su desempeño y méritos la catapultaron a desempeñar el importante cargo de ser una de las juezas de la Suprema Corte de Justicia.

La magistrada Acosta Peralta es madre de gemelas, y disfruta tanto su trabajo como el dedicar tiempo para ver crecer a sus hijas. Resalta el apoyo de su familia durante todo su trayectoria.

“La familia también se involucra porque entiende tus funciones. Es bueno tomar en cuenta, en el Día de la Mujer, que nosotras las juezas, igual que las que trabajan en un banco, las que trabajan en empresas, las empleadas públicas, todas debemos llevar nuestros roles a la par. Tiene que dedicarse y disfrutar su trabajo, pero también su vida personal con su familia”,

Vanessa Elizabeth Acosta Peralta. Juezas de la Suprema Corte de Justicia.

Hay que destacar que el 61.35% de las colaboradoras del Poder Judicial son mujeres. Por tal razón, existe una Comisión para la Igualdad de Género que implementa políticas para impulsar la igualdad de oportunidades de hombres y mujeres, además de que capacita para prevenir la violencia de género e intrafamiliar.