La temporada de observación de las ballenas jorobadas en la República Dominica permite que cada año, durante los meses de enero a marzo, 2,000 a 3,000 ejemplares de estas especies lleguen a las cálidas aguas del país a parir, enamorarse y aparearse.

El ministro de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Orlando Jorge Mera, afirmó ayer en una visita a Samaná junto a los medios de comunicación que al lugar nacimiento de los mamíferos más grandes del mundo han acudido más de 21 mil personas, desde 15 de enero hasta la fecha.

Las personas acuden diariamente al santuario de las ballenas en Samaná para ver el espectáculo de los cetáceos en apareamiento en las costas dominicanas. A muchos de estos animales se les ve nadar junto a sus crías.

Las ballenas vienen a las aguas del mar Caribe porque no sienten peligro, además de ser el lugar donde nacieron y, como otros animales, vuelven a su lugar de origen.

La visita para ver las ballenas genera un gran dinamismo económico, del que no solo se beneficia el dueño de la embarcación, sino los dueños de comedores, hoteles, vendedores de artículos artesanales y otros.

Por siglos, las ballenas vienen a las costas dominicanas a aparearse y parir a sus crías. Aunque no se tiene un dato preciso se cree que cada año vienen unas tres mil, que no son las mismas del año anterior.

Este número de ballenas que llega al país corresponde al 85 % de la población total de ballenas jorobadas del Atlántico norte que utilizan las aguas del Santuario de Mamíferos Marinos Bancos de la Plata y la Navidad como su lugar de preferencia para llevar a cabo funciones vitales de supervivencia, según informa Medio Ambiente.

La República Dominicana es referencia en el mundo en el cuidado y protección a estos animales que son cazados por desaprensivos para fines comerciales. Además, que el beneficio económico de cuidarlas representa más que capturarlas y matarlas.

Para realizar un transporte seguro en catamarán, existe la agencia Moto Marina, que con un personal capacitado garantiza una exitosa observación. El avistamiento por cada catamarán de la empresa Moto Marina dura unos 45 minutos.

Moto Marina sigue los lineamientos del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, que se encarga de vigilar que todo marche bien, y que solo se acerquen la cantidad exacta de embarcaciones para no obstruir el paso de estos gigantes animales.

En estos meses, los mares de Islandia, Greenland, Canadá y América Norte, son muy fríos, por lo que las ballenas jorobadas se trasladan al Caribe, que posee aguas cálidas.

Esto permite que, al momento de parir, los ballenatos, como se les llama a los bebés de ballenas, que nacen con una capa de grasa muy fina, puedan soportar la temperatura de las aguas, situación que no fuera posible de nacer en el Atlántico norte por el temple del mar.

La estadía en el Caribe permite, además, que ese ballenato, que tiene entre tres a cuatro metros, desarrolle una capa grasienta protectora y toda la fuerza que necesita para seguir a su madre en el viaje de vuelta.

Las ballenas jorobadas pueden nadar a una velocidad de 27 kilómetros por hora y recorren hasta 5,250 kilómetros de distancia cuando migran a sus áreas de alimentación. Cuando están en la República Dominicana estos animales marinos no se alimentan, exceptuando los ballenatos que consumen hasta 50 galones de leche.

Protocolo

Para esta temporada de observación de las ballenas jorobadas, el Ministerio de Medio Ambiente ha preparado un estricto protocolo sanitario, personal y logístico para que los dominicanos y los turistas que vistan el Santuario de Mamíferos Marinos Bancos de la Plata y la Navidad, en las provincias de Samaná y Puerto Plata, puedan disfrutar de estas especies y conservar la salud.

Todas las personas que deseen ver las ballenas jorobadas, podrán hacerlo de 8:00 a. m. a 4:00 p. m., con mascarillas y manteniendo el debido distanciamiento social.

En esta temporada de observación de ballenas no se permite nadar o bucear con las ballenas jorobadas ni observarlas desde helicópteros aviones o avionetas.

Cada ballena es única

La cola de las ballenas jorobadas posee patrones en blanco y negro que la hacen distinguirse una de otra. Para los investigadores la cola de la ballena es similar a las huellas dactilares de los seres humanos.

Gracias a esta investigación que se realiza cada año durante la temporada se puede conocer e identificar el cetáceo y el uso que le da al santuario.

Tal es el caso de la ballena Sal, fotografiada por primera vez en el 1976 en la República Dominicana, de igual forma, fue la primera ballena en ser capturada por un lente en Estados Unidos, donde se confirmó parte de la ruta de migración de las ballenas jorobadas.

Esta foto identificación ha permitido seguir la huella de Sal, quien hasta ahora tiene 14 hijos, ocho nietos y tres bisnietos registrados en la República Dominicana.

Estos estudios han permitido que hasta la fecha se hayan identificados más de 2,000 colas de ballena, gracias a que en cada temporada al catálogo que posee el Centro para la Conservación y Ecodesarrollo de la Bahía de Samaná, (Cebse) se le añaden entre 80 y 120 colas nuevas.

Investigación de Medio Ambiente

Durante la temporada de observación de ballenas jorobadas, además de permitir que miles de personas disfruten del espectáculo, el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales aplica el reglamento de Investigación en Áreas Protegidas y Biodiversidad, que abarca el Santuario de Mamíferos Marinos Bancos de la Plata y la Navidad donde cada año acuden miles de estas especies.

Esto ha permitido que desde el 1999, el Cebse realice el monitoreo de ballenas jorobadas denominada foto identificación, el cual permite conocer a cada animal marino a través de su cola.

Se trata de una técnica mundialmente conocida para registrar y llevar control sobre la población de estas grandiosas especies.

Un poco de historia

De igual forma, este santuario nace de estudios científicos cuando en 1973 el Dr. Howard E. Winn identificó el Banco de la Plata como un lugar especial a nivel mundial para la reproducción de las ballenas jorobadas.

Estudios realizados por científicos dominicanos y norteamericanos, entre 1980 y 1990, permitieron confirmar y resaltar la relevancia del Banco de la Plata como sitio clave para la supervivencia de las poblaciones de las ballenas jorobadas del norte del océano Atlántico.

Dentro de este período, en 1984 investigadores del Centro de Investigación de Biología Marina de la UASD (Cibima participaron junto al Dr. George Nichols en una expedición al Banco de la Plata, y como resultad, tanto Cibima como el Museo Nacional de Historia Natural de la República Dominicana, asumieron el compromiso de convertir el Banco de la Plata en un santuario para las ballenas jorobadas.

De igual forma, con el plan de manejo del Santuario de Mamíferos Marinos Banco de la Plata y la Navidad, dado por el Ministerio de Medio Ambiente se puede obtener detalles que permiten conservar el hábitat de las ballenas, además de reforzar de forma más sostenible la temporada de observación.