Belkis Rosario, directora de la Escuela Primaria San Rafael, ubicada en Los Guandules.

Directores de centros educativos manifestaron este jueves su preocupación ante el retorno presencial de clase sea voluntario, debido a que eso podría complicar los procesos de enseñanza y cargar más a los docentes, que tendrían que dar clases en las aulas y también a distancia, a los que no opten por mantenerse en esa modalidad.

Así lo expresaron por separado Belkis Rosario, directora de la Escuela Primaria San Rafael, ubicada en Los Guandules, y Jeannette Francisco, de la Escuela Nacional de Sordos, situada en Villa Consuelo. Ambos sectores del Distrito Nacional.

“Estoy dispuesta a hacerlo semipresencial, pero también hay un problema ahí. Si fuera semipresencial, que sea voluntario el retorno a las aulas, ¿los maestros van a estar dando la clase aquí y también virtual? A mí me gustaría que me respondieran esa pregunta, ¿cómo lo haríamos? Los maestros tendrían más carga laboral”, expresó.

Consideró que los maestros “se van a explotar” ante lo que sería la nueva dinámica.

Entre los otros aspectos que le preocupa de la vuelta a las aulas, figura la falta de agua potable, que no existe suficiente personal administrativo y docente.

No estamos en disponibilidad ahora mismo de abrir la docencia, porque no tenemos agua. Usted sabe que el agua es primordial, esencial para la salud. Si no tenemos agua con qué los niños se lavan las manos, cómo los niños van al baño”, analizó.

Señaló que no tiene porteros, ni conserjes y que también tiene personal vulnerable con enfermedades preexistentes.

La Escuela Primaria San Rafael pertenece al Distrito Escolar 15-02 y cuenta con 502 estudiantes, 15 docentes y siete empleados administrativos.

Jeannette Francisco, es directora de la Escuela Nacional para Sordos, ubicada en el Distrito Nacional. Ella también tiene inquietud si el retorno gradual a las escuelas es voluntario.

¿Cómo se manejará el caso de que muchos padres no envíen a sus hijos? ¿El maestro debe trabajar con los que asistan (de forma) presencial y virtual, con los demás que decidan quedarse en casa?, se cuestionó.

Consideró que, como al presente año escolar solo le falta dos meses y medio para terminar, lo ideal sería que concluya a distancia.

Entre sus otras preguntas está: ¿Qué pasará con las actividades pedagógicas, el cierre académico…? ¿Estos dos meses, nos pasaríamos con la logística, adaptación y ejecución de protocolo, la planificación y evaluación final? Pienso que debemos terminar como iniciamos”.

Sin embargo, precisó que para impartir docencia a niños con condiciones especiales son necesarias la comunicación y la cercanía.

Reflexionó que por la cantidad de estudiantes por aulas no será posible impartir docencia cumpliendo con los requisitos de distanciamiento social establecidos.

Para Francisco no sólo se debe tomar en cuenta las condiciones de infraestructura e higiene.

Dijo que como los estudiantes de la Escuela de Sordos viven lejos deben trasladarse en transporte.

En ese centro educativo existen 427 estudiantes, 64 docentes y 38 empleados administrativos.

Sin agua potable por problemas de tuberías

Mientras que en la Escuela Fidel Ferrer, ubicada en el ensanche La Fe, también enfrentan problemas de servicio de agua potable, razón por la que su directora, Amarilis Camarena, entiende que no hay condiciones para reiniciar la docencia presencial.

Dicha escuela tiene 659 alumnos, 27 docentes y 22 empleados administrativos.

Entiende que esa escuela no tiene condiciones en las instalaciones sanitarias para iniciar la docencia presencial y atribuye los problemas en el suministro de agua potable a que las tuberías son viejas.

Coincide con las otras directoras, en el sentido que las clases voluntarias podrían ser más carga laboral para los maestros y más complicado.

No obstante, cree que con una buena planificación el trabajo se podrá lograr.