Xiomaury está que “no cabe en la ropa” de la felicidad, que la delata su amplia sonrisa dibujada en un rostro que refleja su alegría interior de volver a tener una casa donde continuar su hogar con su esposo y tres hijos.

Aunque no olvida las escenas que vivió al presenciar la destrucción total de su antigua casa de Arroyo Manzano por causa de un incendio el 12 de diciembre pasado y las incomodidades y penurias que pasó junto a sus hijos por quedar “sin nada”, hoy la cambia por la esperanza y seguridad de volver a convivir con los suyos en un mejor ambiente que antes.

Sus primeras palabras son de agradecimiento, primero a Dios y luego a quienes sirvieron de canal para que el Gobierno le construyera una nueva casa como a la alcaldesa Carolina Mejía, que fue la que, motivada por la publicación de Diario Libre, asumió el caso y abrió los canales para que el Instituto Nacional de la Vivienda le construyera su casa y el Instituto de Auxilios y Viviendas la equipara.

Su familia, los vecinos que le dieron albergue y todos los que de alguna manera se sensibilizaron con su situación, están dentro de la lista de personas e instituciones que esta mujer lleva en su corazón. Sus lágrimas de dolor por haber perdido sus propiedades durante el incendio, ahora son de felicidad, que parece querer mostrar al mundo con sus repetidas palabras de agradecimiento.

“Me siento bien, gracias a Dios y a todos los que me han ayudado, a ustedes y a los que me ha ayudado por aquí, tengo mi casa gracia al Señor, me siento mejor que como estaba en realidad no tenía antes lo mismo que tengo hoy en día, estaba triste viendo mis hijos como estaban, ahora estamos unidos gracias a Dios”.

El Instituto Nacional de la Vivienda(INVI) asumió la construcción de la casa de Xiomaury y como dice su director, Carlos Bonilla, es parte del cumplimiento del rol de esa institución, llevar felicidad a familias que necesitan un techo digno como lo quiere el presidente Luis Abinader.

Expresa que para la institución que dirige es muy importante tenderle la mano a quien lo necesita y destaca que esa es razón de ser del INVI.

“Es parte de nuestro programa “Dominicana se Reconstruye” que cosiste en la reparación y mejoramiento de más de 30,000 viviendas en todo el país con una inversión de casi dos mil millones de pesos y va a generar unos 600 empleos directos y mejorará la vivienda y calidad de vida de la gente porque vivienda es más que un espacio físico , es donde la familia comparte, donde los hijos se educan, donde se vive la vida”.

¡Todo nuevo!

Xiomaury y su familia ahora tienen más que antes, pues además de los aportes de la alcaldesa Carolina Mejía, del presidente Luis Abinader, también el INAVI hizo su aporte con el equipamiento de la nueva casa. Camas para los esposos y los hijos, nevera, estufa con su cilindro de gas, abanicos, lavadora, televisor, todos nuevos, fueron los electrodomésticos donados por el instituto Nacional de Auxilios y Viviendas esta familia para vuelva a vivir con dignidad.

“En sí yo estaba muy triste, nunca pensé que mi vida iba a dar ese giro, estaba desanimada, triste no quería seguir, pensaba en mis hijos, pero ahora veo que el mundo no se ha acabado, yo estoy feliz y espero que este muevo año sea mejor. Los muchachos están felices, nada más me dicen: ¡qué bueno mami que tenemos nuestra casa!”, expresa emocionada.

Stalin Alcántara, vice alcalde del Distrito Nacional fue a representar a la alcaldesa Carolina Mejía en el acto de entrega de la nueva casa y manifestó que Mejía se hizo eco del caso de Xiomaury y familia desde que se enteró porque es una mujer cargada de sensibilidad.

“Nuestra alcaldesa y la ciudad les agradecen como gobierno de la ciudad, al INVI y al gobierno por esta importante obra que se inaugura para estos niños y esta familia que le da más felicidad”, sostuvo. Felicitó al equipo del INVI por el trabajo realizado y destacó que, a pesar de la juventud de muchos de sus miembros, tienen un gran sentido de compromiso social.

Dos meses y medio después de la pesadilla de ver quemarse todo, solo queda el recuerdo y los escombros. Las temerosas y destructoras llamas que ayer destruyeron su casa, hoy se convirtieron en el calor familiar de Xiomaury y sus hijos que estrenan una nueva casa para seguir disfrutando la vida, gracias a corazones sensibles que hicieron suyos el sufrimiento de otros.