Después de la proclamación de la independencia había mucha expectación por lo que tendría que pasar en los días siguientes en la franja española.

Entonces la población de Santo Domingo se preguntaba qué sucedería.

“Al amanecer del 28 el pueblo en masa acudía al baluarte a apoyar la proclamación de la República mientras el comandante haitiano Etienne Desgrotte enviaba cerca de los alzados una comisión de oficiales para tomar conocimiento directo y preciso de la finalidad del alzamiento. La contestación de los patriotas, enviada por escrito a media mañana, decía que el pueblo dominicano había tomado la firme decisión de ser libre e independiente, sin que ninguna amenaza sea capaz de retractar su voluntad”, contó el historiador Pedro Troncoso Sánchez en Episodios duartianos.

En la tarde se acordó la capitulación de los haitianos, con la mediación del cónsul de Francia en Santo Domingo, Eustache Juchereau de Saint-Denys.

Luego, la plaza fue entregada por los invasores haitianos a los dominicanos, sin resistencia al día siguiente, 29 de febrero, por el general Desgrotte.

Con esa esperada capitulación, terminaban 22 años de dominación extranjera en la parte Este de la Isla de Santo Domingo.

Sin embargo, la prolongada dominación haitiana tuvo una gran influencia en la cultura criolla y en la culinaria y dejó su particular sello en el español dominicano, que adoptó muchos galicismos y haitianismos.

También marcó la administración de la justicia, entre otras áreas de la vida nacional.